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jueves, 17 de febrero de 2011

Abrir las Ciencias Sociales, Wallertstein

¿Cómo se construyeron las Ciencias Sociales? Al preparar nuestro informe tuvimos
que considerar este asunto para entender los dilemas que ellas confrontan. Comenzamos 
el relato a fines del siglo XVII1 anotando que el más importante acontecimiento de la
época fue una especie de divorcio definitivo —dudo al usar la palabra “divorcio”—, una
ruptura entre la ciencia y la filosofía.
Anteriormente, los vocablos que las designaban, si no eran del todo intercambiables,
estaban imbricados de modo muy directo. Ambos significaban conocimiento y la gente no 
establecía una nítida distinción entre filosofía y ciencia. A fines del siglo de las luces
asistimos al nacimiento de lo que C. P. Snow denominó “las dos culturas”. La ciencia
comenzó a definirse por su contenido empírico, a ser entendida ante todo como una
búsqueda de la verdad a través de la investigación, a diferencia de lo que estaban
haciendo los filósofos, especular o deducir de algún modo. Fue una continuación de la
ruptura entre la filosofía y la teología; aquí se daba un paso más hacia un sistema de
conocimiento íntegramente secularizado.
La Universidad y el conocimiento
Al tiempo que se producía la fisura intelectual entre la filosofía y la ciencia en la
mentalidad de la época, se operaba un resurgimiento de la universidad. Solemos hablar
de la universidad como una institución continua, pero ello no es del todo cierto. La
universidad medieval fue una institución muy interesante, pero prácticamente había
muerto a fines del siglo XVI. Y las universidades llegan a ser insignificantes a lo largo de 
los siglos XVI, XVII y XVIII. Carecían de un cuerpo directivo permanente, y lo esencial del 
                                               
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Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
Digitalizado por RED ACADÉMICA
trabajo intelectual se llevaba a cabo al margen de ellas y en otro tipo de instituciones 
como el Collège de France, o la Royal Society. Una de las cosas realmente interesantes 
que ocurren en el siglo XIX es la reinvención de la universidad como el ámbito, tanto de la 
creación del conocimiento como de su reproducción. Ello trajo algo nuevo que afectaría a 
las Facultades, la de Filosofía al comienzo, y las desintegraría hacia algo que
posteriormente se denominaría las disciplinas, dotadas de cátedras con departamentos
que otorgaban títulos académicos. La estructura de la universidad tal como la conocemos 
hoy se creó en verdad a fines del siglo XIX; por lo tanto la universidad y las disciplinas que 
la conforman constituyen una invención muy reciente.
En términos del desarrollo de las disciplinas individuales, aproximadamente entre más 
o menos 1750 y 1850 nos hallamos en una situación en la que surgen centenares de
nombres para los campos de investigación. Pero entre 1850 y 1914 asistimos a la
reducción de estos nombres a un pequeño número de denominaciones que al final se
convierten en las  disciplinas. Esto se lleva a cabo mediante una especie de coagulación
de conjuntos de intereses, conjuntos de problemas. Nuestro informe arguye que mediante 
tal agregación arribamos a los seis grandes nombres corrientes hoy en día, más un par de 
nombres menores. Estas seis grandes denominaciones se convierten en departamentos, 
en asociaciones profesionales, en revistas académicas y en sistemas de clasificación en
las bibliotecas (la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo, las
reproduce como conjunto de categorías en la última década del siglo XIX). Todo ello
institucionaliza una serie de opciones...


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