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lunes, 30 de mayo de 2011

SAPERE AUDE, RNES!

Sapere Aude! Gritaban los clásicos al hacer ejercicio de la razón, la reflexión y el debate en pos de llegar a un mejor estadio a través del conocimiento, de la pluralidad y convergencia de ideas (la mar de singulares y contradictorias). La guerra del conocimiento contra el oscurantismo de la sinrazón, del olvido acrítico, de la censura y la dictadura de una opinión oficial en la cual se concentra todo el poder, ha librado un sinfín de batallas en las cuales la luz ha sabido desbancar las sombras de la ignorancia.        


Sin embargo, la guerra no ha sido ganada. En tiempos como este, donde en una especie de juego del eterno retorno de Nietzsche, aquellas opacas figuras tratan otra vez de arrebatarle espacio a la crítica y el conocimiento. Es por esta situación que se vuelve menester el accionar de jóvenes Prometeos dispuestos a llevar la flama de la razón de mano en mano hasta que la ignorancia se vuelva menos que una pálida sombra.              
Es justo ante esta urgencia que la unión hace más fuerza que nunca, que los aliados nunca resultarán suficientes para librar tan loable esfuerzo. Y justo de esa tarea se ha encargado la Red Nacional de Estudiantes de Sociología (RNES).                     
La suya es una labor cercana a la poesía: crear puentes de comunión entre los seres humanos ávidos de razón, de ciencia, de crítica y debate, robarle espacios al aire donde la expresión de aquellos que no son escuchados por los sistemas oficiales hagan valer su voz y sus ideas, sus razones y hasta sus sentimientos. La RNES ha creado una posibilidad histórica: la de estudiantes aprendiendo de estudiantes, de iguales, donde las voces de la experiencia, más que un tótem sagrado, se vuelven compañeros que batallan hombro con hombro contra las aberraciones de la oligofrenia y la imposición fascista de ideas. La Red (llamada así de manera cariñosa) se ha vuelto el lugar donde los jóvenes sociólogos mexicanos, en formación o egresados, advenedizos o experimentados, crean vínculos que permanecerán intactos por mucho tiempo, comparten ideas con tal de crear nuevas, se plantean retos, posibles respuestas, pero sobre todo, crean conocimiento uno con uno. Es un espacio vital para la creación científico-social del mañana.

Israel Pompa Alcalá
RNES-UAM Azcapotzalco

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